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En este primer #HolieTip Adriana Castelo, de los Mochis, nos platica su experiencia en su viaje a “La Baja” ubicado en Baja California Sur. Este increíble viaje se hace siempre en barco, bote o lancha (como le quieras llamar) no hay hoteles y consiste en ir de playa en playa, cada una más extraordinaria que la otra.

Siempre que me topo con la pregunta: ¿Dónde estarías si pudieras tele transportarte a otro lugar? Lo primero que se me viene a la mente es Baja California Sur, o “La Baja” como le decimos en el norte. No hay nada que se le asemeje a pasar unos días en medio del mar, rodeado de las vistas paradisiacas que ofrecen sus islas, desconectados del resto del mundo y de las redes sociales.

Esta Semana Santa tuve la oportunidad de regresar una vez más con un grupo de amigos, y de paso celebrar mi primer cuarto de siglo en La Paz y la Isla San Francisco; nuestro lugar de partida y nuestro primer destino. El clima en estas fechas es perfecto porque los días son soleados y las noches frescas. Esta playa tiene un cerro perfecto para practicar senderismo. Desde arriba puedes disfrutar de la hermosa bahía, las montañas y un acantilado rocoso que se une con el mar abierto. Ahí pasamos la primera noche y todo el segundo día. Yo empecé el viaje con tanta energía, que además de subir el cerro en la mañana, me di una vuelta en kayak y nadé hasta la orilla.

   

Esa es más o menos la rutina que tuvimos en cada isla. Muy temprano en la mañana partíamos a la siguiente isla, desayunábamos, nos poníamos traje de baño y mucho bloqueador (muy importante), explorábamos la costa a pie y las aguas en lancha, algunos practicaban kayak, otros nadaban, y pasábamos el resto de la tarde tumbados en la arena y tomado fotografías; saboreando mariscos y bebidas, con buena compañía, entre música y risas. En las noches terminábamos tan EXAUSTOS, que apenas y jugábamos unos cuantos juegos después de cenar, nos dormíamos a buena hora para aprovechar el siguiente día desde temprano.

Nuestra siguiente parada fue Ensenada Grande, una isla con zonas naturales protegidas que es una verdadera belleza. El agua es tan cristalina y de un claro azul verde, que puedes ver la arena del fondo y practicar snorkel. O andar en paddle, agracias a la quietud de la marea. Ese día nos tocó ver a muchos turistas que llegaban en lancha, si te interesa conocer gente de otros países estas playas son el lugar indicado.

 

Por último, nos fuimos a Candelero a pasar la noche antes de parar en nuestro último destino. Aunque no nos bajamos a la playa, en mi primer viaje a La Baja me tocó conocerla. Para mí es el mejor sitio para nadar por su riqueza en especies marinas. En la mañana partimos a Balandra, famosa por su roca en forma de hongo. En el camino nos topamos con un par de ballenas azules, que nos dieron todo un espectáculo. También vimos a una gaviota preparando su comida. ¿Sabían que tiran las almejas contra las rocas para abrirlas? Pues yo aprendí a abrir botellas de cerveza con una botella vacía. Fue la mejor manera de concluir nuestra aventura de cuatro días.

La maravilla de estas playas recae en que son reservas naturales que se cuidan mucho para mantener su esplendor. Son muy visitadas, pero se mantienen vírgenes. Es como adentrarte a un edén, donde el tiempo corre lento y lo único que importa es absorber el sol, el mar y la arena, comer rico, nadar y descansar. ¡Y gozar de las riquezas mexicanas!

  

 

-Adriana Castelo @adrianacasteloh

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